La ikastola

 

La otra actividad fundacional prevista, como hemos dejado señalado, era la recuperación del idioma, por lo que se empezó a estudiar la posibilidad de crear una ikastola tomando como ejemplo la experiencia de la ikastola ELKANO de Bilbao, e incorporando a su pedagogía los métodos que se estaban poniendo en marcha en Cataluña y otros países europeos.

Los primeros padres que se involucraron fueron Alejandro Etxebarría, Andoni Urigüen, Sabin Ipiña, Josetxu Beitia y Pablo Escudero. Con sus pequeños emprendieron la experiencia, en 1963, utilizando la vivienda del último de ellos donde tendrían lugar las primeras clases a cargo de una joven andereño, Itziar Beistegi, sin título de maestra, que se desplazaba diariamente desde Bilbao. Tras una intensa labor de captación de padres, se consiguió aumentar el grupo con Angel Díaz de Ulzurrun, Andoni Larrauri, Juan Maria Uribarri, Laurentzi Isusi y Félix Aranbarri, sumando ya una decena de alumnos con los que el curso siguiente se trasladaron a la casa de Josetxu Beitia, donde mejoraron sus condiciones dado que disponía de una estancia con salida directa a un patio para esparcimiento de los niños. Aquí la andereño sería otra joven, Itziar Mimentza, euskaldun aunque también sin titulación ni experiencia.

El curso 1964-1965 se consiguió que el párroco cediese una de las aulas de la Casa Parroquial donde impartía catequesis, para albergar a la docena de niños que componían la ikastola. La Junta de Padres, la mayoría de los cuales tenían tareas en el ELAI ALAI, eran conscientes de su inminente derribo por lo que los siguientes pasos se centrarían en conseguir un local, aunque de momento para completar en siguiente curso se trasladaron a un piso vacío de Félix Aranbarri.

Otro problema a solventar era conseguir que los niños obtuviesen el libro de Escolaridad obligatorio a partir de los seis años, para lo que se recurrió a una maestra titulada de la escuela Maestro Zubeldia, Mari Carmen Ipiña, que consiguió que la Dirección de ese colegio firmase las Cartillas.

Finalmente en octubre de 1967 disponiendo el ELAI ALAI ya de su nueva sede en la calle Santa María, la vida de la ikastola comenzaría una nueva etapa incorporando a otra andereño Arantza Elu Mendizabal, ésta ya en posesión del título de Magisterio. Al mismo tiempo se impartían clases de euskera para adultos durante la semana.