Años de posguerra hasta 1962

 

La guerra civil supuso un enorme trauma para todo el pueblo, que fue sufrido con mucha mayor intensidad en el bando de los vencidos a los que se les impuso prohibiciones de todo tipo y fundamentalmente en el orden ideológico o cultural.

Todo aquello que reivindicara una diferencia con la uniformidad ideológica que el régimen totalitario imponía como dogma indiscutible, era perseguido y reprimido severamente.

La primera década de los años 40 fueron los más duros y cualquier manifestación de la cultura vasca era puesta bajo sospecha, partiendo de que las personas que lo promovían eran afines a organizaciones ilegalizadas del nacionalismo vasco.

Solamente desde dentro del régimen se podían utilizar símbolos o tradiciones como los txistularis y siempre para realzar los valores impuestos por el nuevo régimen. Así desde el primer aniversario de la “liberación” de la Villa, los txistularis acompañan a los desfiles políticos de la Falange y la imagen del txistu aparecería en los programas de fiestas remarcado con los colores nacionales.

Con las inevitables bajas por la guerra y la depuración política, la tradición musical de la Villa sigue latente con la Banda Municipal de Música, la Banda de Txistularis o el grupo Danok Bat, que en 1946 participa en las fiestas dentro del “Concurso de blusas” en cuyo Reglamento por el que debían regirse las cuadrillas se establecía el lema: Diviértete lo que puedas, pero sin molestar a nadie. En las fiestas, la música tendrá una especial relevancia con conciertos de ochotes, acordeonistas, órgano y orfeones.

La Diana despertando a los portugalujos, que venía de los años de principios de siglo o anteriores de la mano de las bandas de Música o los txistularis con sus alboradas, toman la forma actual cantando la letra que Pedro Heredia compuso para la música del Maestro Amenábar, de la mano del DANOK BAT acompañados de txistus y cañas de escoba con papel de fumar.

En cuanto a los grupos de danzas, en 1943 se constituyó el grupo DINDIRRI en Bilbao o al final de la década, en 1949, el grupo LAGUNTASUNA de Barakaldo. En la Villa estos pertenecían, fundamentalmente a la Sección Femenina de la Falange, y así vemos como en 1948 ofrece una “interpretación de danzas folklóricas”. Al año siguiente, en 1949, con el txistu como protagonistas del cartel de fiestas, hay que reseñar el nacimiento del grupo infantil de danzas del Colegio Santa María, nacido por iniciativa propia del colegio y que tuvo de preparador a Gerardo Goiriena, dantzari del DINDIRRI de Bilbao, que se encargó de trasmitir sus enseñanzas a los alumnos del centro entre los que estaba Juantxu Uribarri, que luego sería presidente del ELAI ALAI.

Este grupo que tuvo solamente dos años de vida, actuó dando la bienvenida a la peregrinación de la Virgen de Begoña por Bizkaia, en compañía del grupo femenino de la Falange y en diversas fiestas de Portugalete. Como vemos en las fotos, el txistulari que les acompañan era Luis López de Vergara, primer txistulari del Ayuntamiento.

La fuerte censura impuesta en todas las actividades, empezó a suavizarse en la década de los 50 con un cierto “aperturismo” forzado por la situación internacional derivada del reconocimiento del régimen por los Estados Unidos o por la entrada de España en la ONU. Por otra parte el factor demográfico empezaría a modificar sustancialmente la composición de la sociedad portugaluja que si en 1950 contaba con 12.200 habitantes al final de la década esa cifra se había casi duplicado, pasando a 22.600 habitantes ante una fuerte inmigración atraída por el trabajo en la industria

En 1950 se afinca en Portugalete Vicente de Landaluce Elejalde, de amplia tradición familiar en el mundo de los txistularis. Regentó el bar Txistu en General Castaños y en 1952 comenzó a dar clases de este instrumento desarrollando una extraordinaria labor en el resurgir del mismo en la Villa.

Ya en 1953 daba conciertos en el bar junto a su primer alumno José Mª Angulo Egaña, que fueron muy populares y a los que se añadieron posteriormente otros dos alumnos, Vicente Arizmendi y Valentín Arana, que acabarían en 1957 creando la banda LAGUN ONAK, que tuvo una intensa actividad, adquiriendo un merecido prestigio en Bizkaia.

En esos años vieron la luz, en nuestro entorno, dos nuevos grupos de danzas, el GAZTEDI de Santutxu en 1951 y el AMAIA de Lutxana en 1955.

En esta década dos grupos importantes hicieron acto de presencia en nuestras fiestas. En 1952 fue el BETI ALAI de Educación y Descanso con “sus 60 componentes danzaris, chistularis, acordeonistas, albocaris, pandereteros, etc. etc.” y en 1958, año en que Franco se paseó por la ría, y dentro de los Grandes Festivales de Arte, que se celebraban en el Parque del doctor Areilza, los BALLETS OLAETA. Dirigidos por Segundo Olaeta y con Víctor Olaeta como coreógrafo y primer bailarín, y otras figuras como Lide Olaeta, Txomin Unzalu, etc. y un amplio programa que incluía Las cuatro estaciones de J. Franco y Plenilunio y danza guerrera, de Amaya, de J. Guridi.

Por lo demás eran frecuentes los “festivales folklóricos a cargo de diversas delegaciones del Frente de Juventudes”, que ya en 1959 se denominan “bailes regionales”. La portada del Programa de fiestas de 1956 recoge un dantzari y un txistulari, pero con unos colores muy significativos.

En el apartado del asociacionismo es de resaltar el nacimiento del Grupo de Montaña GANERANTZ en 1953, teniendo que sortear numerosas trabas burocráticas y con la obligación entonces existente de tener un miembro destacado afiliado a la Falange. Este grupo, con Pablo Escudero de primer presidente, permitiría también el establecimiento de contactos entre distintas personas que trabajaban por la recuperación de nuestra identidad nacional.

Pablo Escudero sería años más tarde el primer padre que cedería su vivienda para iniciar la enseñanza del euskera a un reducido grupo de niños, y embrión de la primitiva ikastola del ELAI ALAI.

También en 1956 se funda el BIZI ALAI, un club cuya alma mater fue Mikel Ruiz cuya misión era unir a la juventud, para que se divirtieran juntos, mediante excursiones, y actividades que redundaran en su cultura y actividad deportiva.

En 1957 se empezó a gestar en Sestao el EUZKO LORAK que sería un referente importante en el posterior proyecto del ELAI ALAI portugalujo.

El comienzo de la siguiente década de los años 60, en la que se produjo en el País un evidente renacimiento de la cultura vasca, la vida social portugaluja estaba centrada fundamentalmente en las sociedades citadas, además del CLUB DE FÚTBOL PORTUGALETE y el CLUB DE REMO SAN NICOLÁS que llevaba una vida lánguida y oscura. Además la presión demográfica volvió a sufrir un descomunal crecimiento inmigratorio que procedente de diversas provincias españolas multiplicó por cuatro en dos décadas la población existente a comienzos de los años 50, y amenazaba con hacer desaparecer no solamente su cultura tradicional sino su propio paisaje urbano desde la playa a sus campas o edificios emblemáticos.

El euskera se empieza a enseñar en el Colegio Santa María con clases nocturnas gracias a Larrinaga, un trabajador euskaldunzarra, y a Felipe Monasterio, que tuvieron una corta vida. Por su parte Alejandro Etxebarría daba clases en la casa del cura de Repélega siguiendo un método de Euzkerazaleak.

La actividad cultural del Ayuntamiento se centraba en los Festivales de España, celebrados en el parque del Dr. Areilza, que en 1960 y años siguientes lo organizaba junto al Ministerio de Información y Turismo presentando un amplio programa con el Ballet Nacional de Antonio, diversas óperas, la Orquesta Sinfónica de Bilbao con Achucarro, etc. al margen de un Campeonato de España de Bateles o un Campeonato Vasco-Navarro de Natación.

En 1961, en la Academia San Antonio del Ojillo, una maestra joven, Pili Ruiz, organiza a sus alumnos en el “Club de los muchachos” para realizar actividades al margen de las propiamente escolares. Se dividen en cuatro grupos: de montaña, fútbol, periodismo y danzas vascas. Este grupo, en el que estaba, entre otros, Javi Beitia sería el embrión del futuro grupo de danzas del ELAI ALAI.

La llegada a Portugalete como párroco en octubre de 1961, de D. Pablo Bengoechea sustituyendo a D. Angel Chopitea, representó un paso en el cambio que la sociedad portugaluja iba a sufrir. Empezó suprimiendo los signos políticos en el templo, hizo desaparecer la lápida a los “caídos”, reorganizó las distintas funciones que existían, anticipó el nuevo espíritu que en los próximos años alumbraría el Concilio Vaticano II, y puso a disposición de los que lo solicitaban los locales de las antiguas “escuelas del Campo”, que habían pasado a ser propiedad de la parroquia por permuta con el ayuntamiento a cambio del terreno de la antigua casa cural de la calle Santa María para ampliar los jardines de la torre de Salazar. D. Pablo accedió a ser consiliario espiritual del grupo de danzas, recurriendo a él a la hora de solicitar permisos gubernamentales para las actuaciones del grupo.

En torno a la iglesia parroquial desarrollaban también sus actividades el grupo de scout, o los obreros integrados en la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) y en la JOC (Juventud Obrera Cristiana), donde figuraba, al igual que en el GANERANTZ, Sabin Ipiña, otro de los futuros presidentes del ELAI ALAI.

Y es en este marco social en el que en 1962 un determinado grupo de jóvenes, con similares inquietudes tanto políticas como culturales, que se mueven al margen de la legalidad vigente, convergen para empezar a dar pequeños pasos en lo que ha llegado a ser el proyecto cultural más importante en pro de la recuperación de la cultura vasca existente en Portugalete.

Debemos señalar también, antes de cerrar este capítulo, y como se ha mostrado en las páginas fotográficas anteriores, que Portugalete estaba perdiendo también su tradicional paisaje físico, como fueron desde la playa a sus zonas verdes y a sus edificios emblemáticos, tanto el frontón, ermitas, o los palacios de la burguesía portugaluja. Algo que a diferencia del aspecto cultural, sería irrecuperable.